Corazon de Girasol

Cuando una carta se convirtió en ministerio: Así nació Corazón de Girasol

Una carta escrita en una noche cualquiera, con el corazón lleno de fe, dio inicio a un ministerio que no sabía que estaba naciendo.

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Así comenzó Corazón de Girasol: con lágrimas, esperanza, y un deseo profundo de acompañar a otras mujeres a reencontrarse con Dios, restaurar su fe y caminar en su propósito.

Una carta que no era solo una carta…

Un fin de semana me encontraba reflexionando sobre las situaciones y procesos que estaba viviendo en mi fe. Mientras navegaba por redes sociales, encontré un video con un fragmento de una canción hecha con IA. Decidí que quería compartirlo al día siguiente con alguien muy especial para mí y desearle una bonita semana.

Soy de las personas que disfrutan escribir cosas bonitas a quienes estimo, así que comencé a redactar el mensaje que acompañaría el video. Pero, mientras pensaba lo que escribiría, la canción hizo clic en mí… tanto que busqué la versión completa. Me gustó mucho. Ahora no solo quería compartir el fragmento, sino toda la canción. Con más razón, debía elaborar un buen mensaje. Así que empecé a escribir…

Como iniciaba con una frase relacionada con lo que estaba experimentando ese fin de semana —un tiempo donde parece que no hay respuestas a las pruebas y donde pareciera que Dios no está obrando—, decidí contarle a esa persona lo que estaba viviendo en mi caminar de fe. Lo que empezó como un mensaje corto, se convirtió en una carta

Nunca imaginé que escribir una carta una noche cualquiera sería el inicio de algo tan profundo…

Esa carta fue escrita en un momento de fe, inspiración y reflexión sobre cómo Dios responde y actúa en nuestras vidas.
En medio de las pruebas que muchas veces enfrentamos como cristianas, creemos que Dios no ve nuestro corazón o que no responde. Unos meses antes de escribir esa carta, había atravesado un proceso personal y laboral difícil. Aunque ya me encontraba en un “tiempo de calma”, mi fe estaba siendo probada. No porque me faltara fe, sino porque sentía que Dios no estaba obrando y me preguntaba cuándo se resolvería mi situación. Sin embargo, los mensajes y respuestas comenzaron a llegar: desde videos en redes hasta devocionales y predicaciones. A través de ellos, entendí que el Señor estaba obrando incluso en el silencio, y que todo se cumpliría a su tiempo.
Todo eso que experimenté ese fin de semana lo volqué en esa carta. La escribí desde el corazón, para sentirme mejor, para expresar lo que pasaba. Mientras lo hacía, las palabras comenzaron a fluir, y Dios puso en mi corazón todo lo que quería compartir. Pero no imaginaba lo que vendría después.

A la mañana siguiente, mientras iba camino al trabajo, le envié el video junto con un breve mensaje que la invitaba a leer la carta, donde al final incluí la canción completa.

Su respuesta lo cambió todo… Algunas frases que más resonaron fueron:

“Recreas escenarios en mi mente que me llevan a creer más en Dios”, “Eres poesía” y “Tus palabras me llevaron a profundizar mi relación con Dios”.

Mientras hablábamos sobre la carta y lo que le hizo sentir, me recomendó —por segunda vez— que debía escribir y compartir con otros lo que Dios ponía en mi corazón.

Sus palabras hicieron clic en mí. Me dieron ánimo para querer, sí, compartir… pero, sobre todo, para ayudar a otros a aumentar su fe y buscar a Dios por medio de mis escritos. A partir de ese momento, comencé a crear una estrategia para llevar esto más allá. Comprendí que Dios quería usar mi vida para ser de bendición. Mientras planeaba y desarrollaba la idea, entendí que Él me estaba llamando a transmitir su mensaje, para que otros encontraran dirección y propósito en medio de sus procesos personales y profesionales.
Desde muy pequeña, el girasol ha sido mi flor favorita: tiene mi color favorito (el amarillo), florece en primavera (mi estación favorita), y si se siembra tarde, brota en abril, el mes de mi cumpleaños. Curiosamente, todo esto comenzó en abril: la carta que escribí y el llamado al ministerio. Incluso, mi nacimiento en la fe también ocurrió en abril. Este mes tiene un significado profundo para mí.
Así como los girasoles necesitan de la luz para crecer y mantenerse firmes en medio de los vientos, mi deseo es que las mujeres mantengan su mirada siempre en Cristo, fuente de vida y esperanza. El nombre Corazón de Girasol nace de ese anhelo: acompañar, guiar y cobijar el alma de otras mujeres.

Mi propósito es ser una guía espiritual de referencia para mujeres de fe, creando una comunidad de mujeres empoderadas y auténticas que integren su fe en cada aspecto de su vida. Mujeres que se reencuentren con Dios, restauren su esperanza y caminen en su propósito, por medio de contenidos que tocan el corazón y transforman vidas.

Así nació Corazón de Girasol, un espacio de fe y transformación espiritual. Aquí, a través de mensajes sanadores y un acompañamiento cercano, cada mujer puede encontrar dirección, paz y un profundo propósito en Dios. Deseo inspirar, acompañar y fortalecer espiritualmente a mujeres cristianas, con mensajes que sanen el alma y les recuerden que, en Dios, siempre hay una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.

Aquí encontrarás cartas, reflexiones, canciones, devocionales y mensajes que alimenten tu fe, fortalezcan tu relación con Dios y te regalen un tiempo de descanso y paz en medio de los procesos que vivas —ya sea en lo personal o en lo profesional—.

Si estás leyendo esto: bienvenida. Este espacio nació con lágrimas, fe y esperanza… y fue pensado también para ti.

Con amor y fe,

Iris Acosta | Corazón de Girasol 🌻

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